LA BUENA VIDA DE HANNA BARNES

En el mundo de competencias de bicicletas de montaña, ganar va y viene cuando solo hay algunos lugares en el podium. Hanna Barnes va un poco mas allá de ganar solo carreras, va por ganar los corazones de todos aquellos que conoce.

Se ha dicho que para tener éxito en las competencias de ciclismo, uno debe buscar en el fondo de “la maleta del sufrimiento” para sacar la fortaleza, velocidad y potencia necesarias para ganar, o incluso simplemente para sobrevivir. La frase recrea una imagen de una maleta pesada, vieja y maltrecha, cargada con el peso de estrictos regímenes de entrenamiento y más derrotas que victorias. Pero para Hannah Barnes, una corredora profesional de ciclismo de montaña, sus bolsos de carrera son de mano y entran perfectamente en el compartimiento superior. Su estrategia para el éxito es muy simple; haz lo que amas y siempre ganarás, sin importar los resultados.

Hannah comenzó a pilotear bicis de montaña hace diez años, luego de que su hermano menor comenzara a competir. A ella también le picó el bichito de la competencia luego de ir a un par de carrreras a alentar a su hermano chico Joe, y no ha mirado para atrás. “Parecía tan divertido que pensé que tenía que probarlo. Simplemente me encantó, así que seguí haciéndolo", cuenta. En los últimos cinco años, Hannah ha corrido en decenas de eventos de cross country y enduro, y logró victorias y lugares en el podio en numerosas ocasiones en las carreras internacionales más destacadas, como la carrera Trans-Savoie 6-Day Enduro y el Bluegrass Enduro Tour. Y en 2012, ella y Joe ganaron la IXS Macavalanche—el “evento hermano menor de la Megavalanche”— en Glencoe Mountain, reconocido por su durísima reputación en el circuito de carreras de downhill.

SIENTO QUE DEBERÍAMOS ESTAR PASÁNDOLA BIEN EN LUGAR DE ESTRESARNOS, Y REALMENTE SOLO TRATAR DE ESTAR CONTENTOS.

Hannah Barnes

Para estar seguros, competir al nivel de la Copa Mundial de Enduro exige una buena dosis de entrenamiento, y para muchos eso significa dietas estrictas, regímenes diarios de rodar a ritmo de carrera, riguroso cross training, y un largo tiempo en la ruta lejos de seres queridos, amigos y la comodidad del hogar. Pero Hannah marcha al ritmo de su propio tambor, simplemente siguiendo lo que la hace feliz. “Tienes que exigirte a ti misma para mejorar como corredora", explica Hannah, "pero no hasta el punto que te lesionas o te cansas demasiado. Así que simplemente escucho a mi cuerpo y hago lo que siento".

Durante la temporada de competencia, Hannah generalmente practica salir tres veces en la semana antes de competir el fin de semana, lo que a veces puede significar cinco o seis horas de duro esfuerzo pedaleando cada día. “Pero la verdad es que no sigo ninguna rutina estricta de cross training. Hago algo todos los días pero depende de los viajes programados y del clima. Un día cualquiera puede que haga una salida de tres horas por la ruta o campo traviesa. Si el tiempo está feo voy a nadar o a una sesión de yoga más larga. Si solo tengo media hora salgo a correr. No hay nada planificado o definido”. Mucha de la disposición de Hannah a ganar viene de su actitud básica hacia la vida. "Siento que deberíamos estar pasándola bien en lugar de estresarnos, y realmente solo tratar de estar contentos", reflexionó. “Aun cuando ser una ciclista profesional no es un empleo de oficina, sigue siendo un empleo, con mucho trabajo duro, pero también hay grandes recompensas. Me devuelve mucho”.

SIMPLEMENTE ME CONCENTRO EN DAR LO MEJOR DE MÍ Y ME SIENTO AFORTUNADA DE HACER LO QUE AMO, RODEADA DE PERSONAS POSITIVAS.

Hannah le da crédito al yoga por ayudarla a cultivar la capacidad de escuchar a su cuerpo. “El yoga tiene muchísimos beneficios para los ciclistas de todos los niveles. Te ayuda a estar más en sintonía con tu cuerpo. Funciona a tantos niveles... físico, mental, te ayuda con la percepción del equilibrio y de espacio y la fortaleza del torso. Ayuda con la flexibilidad y equilibra los efectos de rodar tanto y tan duro. Me ha ayudado a notar pequeñas cosas, no solo sensaciones físicas sino también mi respiración y mentalidad”. Además de practicar y competir en ciclismo a un nivel muy alto, Hannah disfruta de competir por el ambiente y la cultura que encuentra en los eventos. “Todos en las carreras, desde los que compiten a los mecánicos, son gente tan buena, realmente amable y feliz de estar haciendo lo que aman y lo que hacen bien. Aun si una carrera no sale de acuerdo a lo planeado, sin importar si terminas en el puesto 5 o el 15, simplemente estar ahí, pedaleando por la montaña todo el día, es increíble, realmente. La competencia está a un gran nivel y no podemos estar todas en el podio. Yo simplemente me concentro en dar lo mejor de mí y me siento afortunada de hacer lo que amo, rodeada de personas positivas. Y no lo doy por descontado... es bastante especial formar parte de algo así”.

Entre carreras Hannah trabaja de enfermera de guardia de emergencias y accidentes, en Fort William, donde vive. Los desafíos de cuidar a otros ayuda a mantener el balance de su vida como atleta. “Siempe me gustó cuidar a las personas. Me encanta tener las habilidades prácticas y el estímulo mental que me ofrece trabajar de enfermera. Cada día es diferente, puedo llegar a ver lo que sea, desde una espina atascada en una tráquea a varios politraumatismos en el rescate de una avalancha. Pude conocer personas muy diferentes a través de mi trabajo; puede ser realmente emocionante y siempre es interesante”.

Cuando le pedimos que se ponga su gorro de enfermera y escriba una receta para el secreto de su éxito, Hannah cedió. “Una vida sencilla es una buena vida. En lugar de estar siempre pensando que hay algo más o estar constantemente buscando algo diferente o mejor, tienes que apreciar lo que tienes y estar contento. En vez de quererlo todo y salir a buscarlo, puedes tenerlo todo teniendo la calidad de vida adecuada, y las personas adecuadas en ella, en lugar de una gran cantidad".

“Es divertido estar con Hannah, es una corriente de aire fresco en un ambiente competitivo”, contó Gavin Noble, el Director de Marketing Deportivo de Specialized, que trabaja con Hannah. “Muchas veces en el mundo del ciclismo de montaña, los ciclistas pueden sentir que tienen derecho a algo. No es el caso de Hannah... ella no espera nada y siempre aprecia lo que recibe. Las victorias van y vienen, así que la mayoría de las veces lo que la gente recuerda es quién eres como persona. Este es definitivamente el caso con Hannah.

“Definitivamente comienza y termina con diversión para ella”, agrega Gavin, “pero Hannah también es organizada, independiente y capaz. Si no lo apoyáramos sé que sería la misma persona; encantada con la vida y llevando su bici de aventuras”.

Hannah Barnes ciertamente vive una buena vida. Competir, rodar, tocar el violín —algo que hace desde los 12 años—, hacer yoga con su madre, leer un buen libro, cuidar a otros, o simplemente tomar el té con sus amigos son solo algunas de las formas en las que es un ejemplo de una vida buena y sencilla.

Ah, ¿y el bolso en el compartimiento superior que mencionaron antes? Ese es su violín, que a menudo lleva consigo a las carreras. Porque Hannah no solo marcha al ritmo de su propio tambor, también se ocupa de la sección de cuerdas. ¿Su música preferida? Por supuesto, música tradicional irlandesa alegre y energética.

Lunes, 1 de junio de 2015