El 2015 fué un gran año para Megan Guarnier. Con la gran victoria del Strade Bianche, un título Nacioanal en los Estados Unidos, y con la victoria de la etapa Euskal Emakummeen Bira bajo su correa, nosotros estuvimos con Megan a mediados del 2015 para conocer su opinión a cerca de esta temporada

Ljubljana, Slovenia. Es el día del prólogo del Giro Rosa 2015, que es esencialmente la previa a la primera etapa, y la estadounidense Megan Guarnier parece tranquila y relajada. Con ganas de comenzar en la mayor carrera de varios días del calendario femenino. Nos encontramos en el lobby del hotel del equipo, en una sala abierta y de techo alto donde las voces se alargan y cada sonido del timbre del ascensor avisa de la llegada a la planta baja de un ciclista profesional de un equipo u otro. Luego de escuchar que vamos a tener una charla poco estructurada sobre la temporada hasta ahora, Megan despliega una amplia sonrisa.

"Si hay una cosa en la que soy buena”, dice riéndose, “es en charlas poco estructuradas”.

Su buen humor es contagioso y fácil, y al mencionar a Smiley (Sonrisita) el asistente, nuestra conversación se va rápidamente hacia los apodos en los equipos.

“Danny es la mente maestra de los apodos”, cuenta. “A mí me dice Calimero. Es un pajarito de un dibujito. El pájarito lleva una cáscara de huevo en la cabeza porque se olvidó de crecer, y yo soy la más chica del equipo, así que... La cuestión es que el pájaro siempre dice, ‘No es justo. Tú eres grande y yo soy chico’, y Danny dice que puede imaginarme en el pelotón con todas esa gente gigante alrededor, y yo diciendo ‘No es justo’. (Danny Stam, Director del Equipo Boels-Dolmans y quien otorgó dicho apodo, me dice luego que vio a Megan en un casco de contrarreloj un día, y que esa imagen le hizo pensar en el apodo. Luego de eso, simplemente quedó).

Parece apropiado que su apodo se origine de una historia como esta, ya que el año hasta ahora ha sido de alguna forma una temporada de libro de cuentos. Y es aun más apropiado que esta pequeña pero potente ciclista, con las chances aparentemente en contra de ella, haya tenido semejante año.

Se podría decir que comenzó en Strade Bianche, con una dominante victoria en solitario en la primera edición en mujeres de esta prestigiosa carrera. El desempeño tuvo dos marcas del estilo consistente de Guarnier: paciencia y determinación. Saliendo en solitario al frente, la imagen de Megan, con los brazos apuntando al cielo mientras cruzaba la meta sin un alma a la vista, es el tipo de foto que los padres colocan en la mesa del living. Fue una victoria dominante, con la euforia de la llegada escrita grande en su rostro. ¿Es una sensación diferente, ese momento de la victoria en Strade, cuando lo comparas con algo como una gran vuelta?

Y es aun más apropiado que esta pequeña pero potente ciclista, con las chances aparentemente en contra de ella, haya tenido semejante año.

“Ganar una carrera de un día es especial”, cuenta, “Porque entrenas tan duro por tantas horas que siempre piensas en ganar, en la victoria. Ganar cualquier carrera de un día, es como que eres la primera en cruzar la meta ese día. Es un poco diferente cuando ganas una clasificación general, porque no siempre tienes que ganar alguna etapa para ganar la general. En las de un día, siempre está esta emoción de cruzar la meta primero.

“Y fue una victoria increíble, ganar la primera edición de la Strade femenina, todavía no puedo creerlo del todo. Fue mi primera gran victoria de un día en Europa, y creo que hubo un gran suspiro de alivio de mucha de la gente que me apoya. Algo así como, "Finalmente lo logró. Finalmente hizo todas esas cosas que sabíamos que podía hacer. Había estado entrenando tan duro y había estado trabajando tan duro y lo logró”.

¿Que efecto tiene en tu mentalidad una victoria así?

“Me dio mucha confianza para el resto de la temporada. Ganarla en solitario te da la confianza de que de verdad tienes el poder de hacerlo”. Se detiene, obviamente recordando aquel día y dándole vueltas al momento en su mente ante de agregar, “Porque no es que se sentaron detrás mío y dijeron ‘bueno, está bien. Déjenla ganar’. Me estaban persiguiendo. Es algo que da muchísima confianza".

Esa confianza se mantuvo fuerte, impulsándola al podio en una etapa en Euskal Emakumeen Bira y el Campeonato Nacional de Ruta de EE.UU. ¿Y ganar una etapa en una carrera de varios días? ¿Cómo se siente en comparación a una carrera de un día?

“Creo que en una carrera de etapas, las victorias son un poco diferentes. Talvez son un poco más moderadas porque una se mide un poco más. Mientras que en la Strade o el Campeonato Nacional, de alguna forma tienes esta gran visión de ‘Quiero ganar esta carrera’. Pero en una carrera de etapas es como ‘Bueno, tengo cinco chances de ganar’. [risas] Quiero decir, es como esperas verlo. Y cuando ganas, es como ‘Ok, gané, ahora a prepararse para mañana. ¿Cómo voy a ganar el día siguiente? O ¿cuál es la estrategia de equipo mañana?

“Así que supongo que no tienes tanto tiempo de procesarlo y celebrar”.

No es forzado decir que los sueños de cualquier ciclista de ser campeón de su país y usar los colores nacionales, en caso de Megan, rojo blanco y azul. Y antes de lo que será un valiente desempeño en el Giro, que al momento de esta entrevista todavía está por venir, convertirse en la Campeona Nacional de EE.UU. fue el segundo gran resultado de la temporada. ¿Cómo se compara ganar eso?

���Supongo que ganar el campeonato nacional se siente un poco más real para mí porque lo he hecho antes [2012] y desde esa primera vez he tenido un par de años para cocinarlo a fuego lento. Como que lo quieres aun más, ¿me entiendes? De alguna forma, la segunda vez justifica a la primera. La primera vez estás como, ‘Talvez solo tuve suerte ese día. Talvez las estrellas se alinearon’. Pero luego lo haces la segunda vez y piensas ‘Guau. Bueno, ya son dos veces’.

“Así que supongo que siento”, explica pensando, “Un poco más en mi propia piel la jersey con la bandera estadounidense”.

BONITA DE ROSADO

Francia, dos semanas después. Los vitoreos de las multitudes amontonándose en las calles de Italia o saliendo por los bordes de las rutas serpenteantes por las montañas han desaparecido, y Megan Guarnier está relajándose. Ahora es tiempo de estar tranquila y descansar con su esposo a su lado, en la calma del santuario de su hogar recién comprado. Momento de pensar en una búsqueda de victoria que al final no estaba destinada a ser.

Seis días. Guarnier pasó seis gloriosos días con la codiciada maglia rosa.

Una emocionante victoria en el sprint la vio vestir por primera vez la Jersey Rosada al final de la Etapa 2, y cada día que siguió vio a las damas de Boels-Dolmans luchar a través del calor agobiante y duras etapas de montaña para defenderla. Cada día que siguió, con Guarnier misma tomando cada precioso punto que pudo durante el camino, antes de finalmente perder la jersey en la contrarreloj individual. Despu��s de todo, pasó varios días con la maglia rosa, tuvo una victoria de etapa, la jersey de la general por puntos, y terminó tercera en la clasificación general.

“Seis días con la maglia rosa fue realmente divertido para nuestro equipo" cuenta, agregando que aunque fue divertido, también era una carga pesada. "Las damas de Boels-Dolmans corrieron con todo lo que tenían para mantener la jersey rosada, y yo estaba extremadamente decepcionada de perderla en la contrarreloj”.

No se puede decir que no dejó absolutamente todo lo que tenía —no hay una sola foto de la carrera que no refleje su esfuerzo dando todo—. En tres etapas consecutivas corrió el sprint quedando segunda y manteniendo vivo el sueño de la clasificación general, y es este tipo de consistencia y tenacidad por el que es conocida.

"Deje todo en las rutas de Italia”, dice, El Giro siempre es una carrera a la que vas pensando ‘esto va a ser realmente difícil’, y luego es más difícil de que podrías haber imaginado”

MEGAN GUARNIER

Aunque la decepción de perder la jersey durante la contrarreloj sigue dando vueltas en su mente, también está la satisfacción de saber que fue tan rápido como pudo en esa carrera contra el reloj.

"Deje todo en las rutas de Italia”, dice, “así que puedo estar orgullosa de eso. Y por suerte mis compañeras de equipo entienden lo duro que es una contrarreloj y me apoyaron en ese día difícil. También estoy contenta con mis resultados en la semana, y la parte más especial fue compartir esos resultados con mi equipo. Fue cada una de mis compañeras de equipo las que hicieron posible y me llevaron a tener esas actuaciones.

El Giro siempre es una carrera a la que vas pensando ‘esto va a ser realmente difícil’, y luego es más difícil de que podrías haber imaginado”, agrega. “Este año el calor fue insufrible, pero mis compañeras estuvieron increíble al mantenerme hidratada a lo largo de la carrrera”.

Sea lo que sea que depare el resto de la temporada, este año ha dejado algo claro —el tamaño no va a asustar a esta Calimero—. No en el año de Megan Guarnier.

“¿Fui lo suficientemente poco estructurada?” pregunta riéndose. Ni mucho, ni muy poco. La cantidad justa.