Matt Hunter viaja a Sudáfrica y conoce a un constructor de senderos que ha diseñado toda una red para bicicletas de montaña y competir con los mejores senderos del mundo. Este episodio sirve como un recordatorio de lo que significa la conexión con la tierra, y cómo la gente puede expresarlo, a través de los ojos del constructor local de senderos Hylton Turvey.

Los oyes antes de verlos, su silbidos atraviesan el bosque como jirones de humo puro alimentado por una rígida brisa sudafricana. Un, dos, tres – son como un único hilo de riders que recorren los senderos como si de uno sólo se tratase. Dejan fluir su estilo con manuals y curvas mientras silban salvajemente sobre la corteza de la tierra.

Fanie y Hylly siempre han silbado mientras recorrían los senderos locales, pero nadie se había percatado demasiado hasta que Matt lo mencionó y ahora él también lo hace. Atrapado en el momento, se rinde ante esa manera de fluir, esa que le hace repetir sin parar "sí”, “más" y "otra vez".

Ahora ese silbido es también parte de Matt.

El Susurro de los Senderos

Hylton “Hylly” Turvey es un hombre de pocas palabras. Sus conversaciones se caracterizan por largas pausas y parece ponerle el mismo cuidado a contestar una pregunta como se lo pone a construir un sendero. Hay una tranquila contemplación de la situación en cuestión, seguida de una respuesta bien reflexionada.

“Quiero crear esa sensación que yo quiero sentir encima de la bici”, dijo mientras explicaba su filosofía como constructor de senderos. Se podría resumir, en una palabra: Flow. “Me gusta bajar con flow”, dice Hylly, “así que visualizo la montaña y me imagino a mi mismo descendiendo por ella. Así es como nacen mis senderos”.

Flow. Es esa sensación que todo rider persigue. Ese momento eufórico en el que cambias el chip y dejas de bajar por el camino para ser parte de él. En ese momento no hay nada más que tú, la bici y la tierra. Facil.

Matt Hunter es un buen conocedor del flow, por supuesto, pero los senderos que Hylly y su hermanastro Fanie Kok comparten con él en Karkloof le cogió por sorpresa. Estas bajadas, construidas por Hylly a través de valle de Karkloof, se diseñaron con la intención de ser el aperitivo del viaje y calentar motores para las bajadas de Drakensberg. Pero algo inesperado pasó, y se sintió tan natural que la aventura cambió su foco. Claro que fueron a Drakensberg (de hecho, berg en si es patrimonio mundial de la UNESCO), pero la magia que Hylly logró construir por las pendientes de Karkloof convirtieron el valle en el protagonista del episodio.

“Creo que la forma en que Hylly se relaciona con la tierra es lo que le ha permitido construir una red de senderos a través del valle en el que nació y ama", dice Matt. “Ha creado algo que antes no estaba ahí. No creo que mucha gente pueda hacerlo: vivir en un lugar y hacer un cambio a mejor por la causa que aman.”

Fue un amor nacido de la necesidad. Una pasión nacida de las montañas y valles de su casa.

“Nunca me plantee ser específicamente un constructor de caminos”, cuenta Hylly. “Pero en Karkloof no había nada para rodar, así que si queríamos montar en bici por senderos primero debíamos construirlos.” No fue una trayectoria fácil para él. Se esperaba que fuese doctor, abogado o contable, pero no concebía otra opción para su futuro. “Cuando dije que quería dedicarme a construir senderos la gente se río de mi. No se como explicárselo a la gente. Si conectas tanto con algo no hay forma de explicarlo, pero sientes que esto es lo que estás destinado a hacer”.

Hylly construye porque montar en bici es la forma en la que se expresa. Al final todo deriva en que no sólo hace senderos para los demás si no que los crea porque los necesita para expresarse desde su forma de montar en bici

Fanie Kok

Construir senderos: ¿un arte, artesanía o un poco de ambas?

“Diría que es una mezcla de las dos”, afirma Hylly. “Es expresarse. Algunos días ni siquiera va de construir senderos, a veces solo se trata de levantarse y salir ahí fuera a cavar. Cuando algo me preocupa y no se me quita de la cabeza, voy a la montaña y cavo. Me libera mucho, ¿sabes? Es casi terapéutico.”

Algunas personas pintan o tocan un instrumento para relajarse y expresar sus sentimientos. Hylton Turvey agarra la pala y esculpe la tierra.

Sisonke

Como una manguera de alta presión levantando el césped del jardín delantero, los senderos se cruzan y curvean por las distintas laderas de una montaña herbosa. Desde la distancia, es como una vena de tierra en la superficie, viva y con pulso. Vemos una sola palabra, el nombre de este sendero, tallada en una pieza de madera desgastada y montada en una estaca. Sisonke. Es el nombre Xhosa de Fanie.

Hylly construyó este sendero, sacándolo de la cuna de la tierra como una astilla en un pulgar. Utilizando los contornos naturales y la forma envolvente de la colina, lo rascó respetuosamente con palas y azadones hasta que fue revelado al mundo.

“Para mí”, dice Hylly, “Esto se trata de no irrumpir demasiado en la tierra que te rodea y trabajar con lo que ya está ahí, porque inmediatamente, eso es lo que te dará el mejor sendero. No se puede crear ese flow natural que el sendero ya tiene.

El nombre de Sisonke ¿Qué significa?

“A veces pienso en el carácter del sendero”, cuenta. “Y entonces alguien se me viene a la cabeza. Para este camino estaba pensando en un nombre y entonces se me apareció directamente y lo supe: describía a Fanie a la perfección.”

Este sendero describe a Fanie? ¿Salvaje y exuberante? ¿Un pozo sin fondo de entusiasmo por pedalear?

“Mi nombre”, dice Fanie explicando la palabra Xhosa, “significa ‘estamos juntos.’ Es como cuando le dices a alguien: ‘¿estás bien o estamos juntos?’. Básicamente significa que estamos OK, que todo está en su sitio y que estamos en la misma onda. ‘Estamos juntos.’

Este momento, estos chicos, este sendero, es exactamente como debe ser.

Release

Los perros no son inmunes a esto. Con sus barrigas apenas despejando las ramas mientras saltan y persiguen, Syd y Miya (los compañeros de construcción y cacería de Hylly), transmiten su alegría no con un silbido, sino con una mirada.

“La cara de Syd”, comenta Hylly después de ver una parte del video, “es todo….gooey”.

“Cuando montas con gente que se impresiona mucho”, dice Matt, “no tienes elección, vas a estar a ese nivel con ellos. Ellos te elevan.”

Hay una pausa larga antes de añadir: “desearía ser mejor silbando”.

Fanie te dirña que la calidad de un silbido no es algo material, es la energía con la que lo haces lo que cuenta. Una simple acción con su propia voz. Una voz que dice: Aquí estoy. Estoy contigo. Estamos juntos.

Puede que hayan venido a Sudáfrica a rodar por los senderos favoritos de Hylly, pero se encontraron con una conexión. No solo hacia tierra natal donde Hylly creció, sino también entre ellos. ¿Existe un sendero si no hay un rider? ¿Puede haber riders si no hay senderos? Son preguntas sin respuesta, pero si Matt quiere que te lleves algo de esta experiencia es esto: no importa como lo mires, fraternidad o hermandad, siempre deberíamos dar un paso atrás y tomarnos un momento para reconocer a esos héroes que nos hacen disfrutar de los senderos. Esos cuya pasión es cavar en la tierra y crear un festival de flow. Trail Builders como Hylly.

O por decirlo de otra manera: si has comido bien, no esta de más agradecer al chef.