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IL MOTIVAZIONE

Con el paso del tiempo, Alberto Contador será recordado como uno de los mejores corredores de las Grandes Vueltas de todos los tiempos, si no el mejor. Ha logrado encontrar nueva motivación con sus nuevos rivales y desafíos.

El Giro d´Italia ha tenido siempre un sabor propio que lo distingue del resto de las grandes vueltas. En la tierra de la belleza y la pasión, donde la buena comida y el vino se valoran casi tanto como el diseño de moda y los coches deportivos, el Giro se caracteriza por la entrega y pasión de sus seguidores. Una carrera que venera la valentía y la determinación. Gana un Giro y no volverás a pagar la cuenta. Gana el Giro siendo Italiano y serás un héroe en todo el país. Para Alberto Contador, sin embargo, el Giro 2015 fue la primera parte de un ciclo histórico en su intento por ganar dos grandes vueltas en un año. Comenzó a lo largo de la costa idílica del mar de Liguria, y terminó a los pies de la Catedral de Milán, afrontar los interminables kilómetros en lo que se forjan las leyendas y se corona a los campeones. La última vez que Alberto subió el escalón más alto del podio del Giro fue en 2008, y siete años más tarde, su carrera estuvo más centrada que nunca. Como uno de los mayores corredores del Gran Tour que el ciclismo ha visto, la presión de la historia descansa sobre los hombros del ciclista de Pinto.

Ganar un Grand Tour es un logro deportivo incomparable. Durante 23 días, los ciclistas deben trabajar y rendir con un nivel de concentración y capacidad resolutiva que pocos poseen. No hay ni un solo momento de respiro ante la constante amenaza de los ataques de los equipos rivales, el ataque de las inclemencias del tiempo, o los torturadores y largos perfiles de etapa. Incluso las "jornadas de descanso" tienen poca tranquilidad para la mayoría de los corredores, que optan por salir a pedalear durante tres o cuatro horas, por temor a que sus cuerpos, acostumbrados a un esfuerzo físico tan consistente, dejen de funcionar. Las heridas se tapan y preparan para el dolor del día siguiente. La comida se consume como un puro y necesario combustible, y los cuerpos se masajean y recolocan para soportar otro día agotador sobre el sillín. Dentro de esta vorágine de actividad, Alberto Contador demostró al resto de ciclistas y a los aficionados, que era, sin duda, el corredor más fuerte de la carrera.

Comenzó con un hombro dislocado y la posibilidad de tener que olvidarse de su sueño. En medio de la carnicería en que se convirtió la primera semana de apertura del Giro de Italia 2015, Alberto Contador sufrió una caída en el sprint final de la sexta etapa, a causa de la cual se lesionó el hombro. Muchos pensaron que su apuesta por un doblete Giro/Tour había terminado antes incluso de haber comenzado. Lo que pocos esperaban era que Alberto no sólo regresaría al día siguiente, sino que lo haría para imponer su autoridad en carrera con una de las victorias en grandes vueltas más completos que se recuerdan en la historia reciente.

"GANAR UN GRAND TOUR ES ESENCIAL PARA ESTAR COMPROMETIDOS AL CIEN POR CIEN".

Contador lanzó el guante por primera vez durante la larga contrarreloj individual de 59,4 km, sacando casi tres minutos a su rival más cercano, Fabio Aru. Lo que ocurrió en los siguientes días fue una exhibición de calidad en las escaladas que dejó pocas dudas en cuanto a si Contador se había recuperado o no de su lesión. Frente a un equipo Astana fuerte y bien organizado, Alberto demostró su clase sobre todo en la etapa 16, cuando persiguió y alcanzó en solitario a un grupo dirigido por el Astana hasta los pies del Mortirolo. Recuperando casi un minuto, Alberto terminó tercero y aseguró aún más su férreo control sobre la maglia rosa.

Durante la pretemporada Contador hizo un buen trabajo, teniendo en cuenta su intención de tratar de convertirse en uno de los pocos ciclistas en ganar el Giro de Italia y el Tour de Francia en el mismo año. Es una hazaña que requiere tanto tenacidad mental, como fuerza física. La fuerza de carácter que Alberto demostró durante este tumultuoso Giro, en condiciones que fueron cualquier cosa menos ideales, recorrió un largo camino en el que reiteró su gran clase.

La doble victoria Giro-Tour finalmente se le escapó, pero Alberto recordó a muchos por qué sigue siendo una amenaza en cualquier carrera en la que participe. Y mientras llega una nueva ola de rivales que sin duda se hacen notar, siete victorias Gran Tour son algo que nunca debe ser tomado en broma. Sería fácil para algunos corredores relajarse tras un palmarés de fama y éxitos, pero el actual Alberto Contador parece tener más hambre de victorias que nunca. Hay una determinación que parece haberle centrado en un nuevo lugar en su trayectoria. Donde quizás, ganar signifique más aún que antes y la motivación esté impulsada únicamente por la pasión. Pero, independientemente de por qué está ahí fuera, un Contador en forma y motivado siempre un espectáculo para la vista.