Para profesionales como Sam Hill, Brendan Fairclough, o para cualquier otro aspirante a corredor de DH, la montaña está mejor que nunca cuando traspasa las fronteras de los terrenos técnicos. Estos ciclistas que desafían al destino, destrozan el terreno más inhóspito del planeta de la manera más agresiva que se pueda imaginar, por lo que en pocas palabras quieren la bicicleta de DH más ruda que haya; a prueba de bombas, súper rápida, con tecnología de punta y por supuesto... sexy.